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jueves, diciembre 8, 2022

La reforma de la salud en Colombia y su joya de la corona

Por: Guillermo Mejía Mejía

Todo parece indicar que el proyecto de ley que modifica el sistema de salud en Colombia (010 de 2.020) debe correr la misma suerte que el esperpento de la reforma tributaria.  

A primera vista, no se entiende por qué el Partido Cambio Radical y su jefe Germán Vargas Lleras tienen tanto interés en su discusión y aprobación, que lleva mensaje de urgencia del gobierno, cuando, igual que el de la tributaria, ha generado tanto rechazo en la opinión pública, especialmente en el gremio de la salud. Inclusive hay presiones de Vargas para que renuncie su recomendado ministro de salud, Fernando Ruiz, si la discusión no comienza en el Congreso (columna en El Tiempo del 2 de mayo de 2.021). Como es de público conocimiento, el excandidato presidencial Vargas Lleras funge ahora como el principal columnista dominical del diario El Tiempo, ahora el periódico del grupo Sarmiento Angulo, desde donde traza políticas nacionales algunas de ellas de buen recibo del propietario. 

Pero el artículo 38 del proyecto, que en una normatividad como la que se pretende discutir, pasaría desapercibido, quiere transformar el Instituto Nacional de Cancerología-INC, actualmente una ESE pública en una empresa social del Estado-ESE, de régimen de derecho privado, pero que, por la misma razón, entra a competir en condiciones de desigualdad con las IPS privadas. 

El INC es una benemérita institución de salud del Estado fundada en 1.934 y desde esa época ha sido considerada como un hospital de alta complejidad, centro de docencia y de investigaciones y es considerado, además como el organismo de referencia para Colombia y Latinoamérica en el tema de la enfermedad del cáncer. 

¿Y con cuál institución privada competiría el INC cuando lo transformen en una entidad de derecho privado? 

Pues nada más ni nada menos que con la Fundación Centro de Tratamiento e Investigación sobre el Cáncer Luis Carlos Sarmiento Angulo, CTIC, creada mediante acta del 12 de agosto de 2.016, cuyos socios fundadores son Sarmiento Angulo, su esposa y sus hijos María Claudia, Luz Ángela, Adriana Marcela, Sonia y Luis Carlos Sarmiento Gutiérrez. 

La pretendida transformación del Cancerológico lo convierte en otro hospital más de la red pública, con régimen de derecho privado, que tendría que entrar a conseguir sus propios recursos y por ende a abandonar su primigenia misión de atender pacientes de estratos pobres y a financiar con sus recursos la investigación en la que ha sido pionero. Por su parte la fundación cancerológica del grupo Aval, tiene un régimen tributario especial y en la medida en que desfallezca y se marchite el INC, crecerá la de este grupo financiero que aparte de las concesiones de vías, ahora incursiona con fuerza en el negocio de la salud. 

Como parte del objeto social de la “filantrópica” fundación se estableció, además, la construcción, operación y funcionamiento de un complejo hospitalario, dentro de una zona franca permanente especial, para el tratamiento principalmente del cáncer y enfermedades de alto costo y en su desarrollo puede participar como oferente en licitaciones públicas, privadas, concursos o invitaciones siempre que el objeto del contrato pueda desarrollarse de forma exclusiva dentro de la zona franca. 

La obra avanza en el norte de Bogotá y tendrá un hospital central de 11 pisos y otro edificio de cinco destinado a otros servicios. 

No se le ve bien a Vargas Lleras, al Partido Cambio Radical y al ministro Fernando Ruiz impulsar una reforma a la salud que beneficiará en primer lugar al hombre más rico de Colombia. 

Se me olvidaba. El ministro Fernando Ruiz fue el director científico del Centro de Tratamiento e Investigación sobre Cáncer Luís Carlos Sarmiento Angulo antes de ser ministro de Salud.

 

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