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¿Y cual es la crisis del Poli?

Por: Orlando Arenas Tamayo

El Politécnico Jaime Isaza Cadavid I.U. siempre está, como institución de educación superior, en el centro del debate académico, social y político pues en él convergen fuerzas de diferente origen ideológico, que analizan el deber ser universitario y la política pública y es un escenario para discutir en torno a su pertinencia, de sus respuestas a los desafíos de la época y a las necesidades del entorno, el departamento y la nación, en un mundo en el cual el conocimiento es el mayor capital de la sociedad actual. Si hay algo normal en la vida universitaria es el debate abierto para desentrañar, por la vía política, el conflicto social adoptando los caminos del encuentro, pero entendiendo que el conflicto es una fuente de oportunidades para enriquecer la diversidad cultural y espiritual de la humanidad.

Colombia vivió recientemente una oleada de movimientos y protestas que reclamaron mayor atención del Estado hacia la educación superior y lograron que el gobierno nacional apropiara 4 billones de pesos adicionales para sus instituciones hacia fines de 2019, pero son pocas las expectativas de un incremento en la calidad  para  este 2020, no solo debido a la pandemia que ha paralizado la actividad mundial y de Colombia, sino por la otra crisis en la estructura de la educación superior, denunciada desde hace meses por especialistas del tema como el Dr.  Luis Guillermo Álvarez Vélez, docente de Eafit, en artículo titulado “Lo que se ve y lo que no se ve de la universidad colombiana” de fecha octubre 13 de 2018, en la dirección digital:

http://luisguillermovelezalvarez.blogspot.com/2018/10/universidad-publica-lo-que-se-ve-y-lo.html??m=1 y el Dr. Ignacio Mantilla Prada, en su artículo  publicado en la dirección   https://t.co/r2spWum7c7?ssr=true , con el título “Los salarios sin techo”, en los que relacionan los beneficios del Decreto 1279 de 2002, que establece el reconocimiento de puntos salariales adicionales a los profesores  por sus publicaciones, pero “dejó en cabeza de las universidades públicas la responsabilidad de realizar estos reconocimientos” de tal manera que hay un efecto perverso y contradictorio, pues las instituciones de educación superior  quieren destacarse por las publicaciones de sus profesores y los apoya para el propósito de artículos de alto impacto, pero por otra parte, sus presupuestos “tienen que sufrir continuamente las consecuencias de su crecimiento en investigación” porque se afectan en el volumen de sus ingresos. Igualmente anota el Dr. Mantilla la aparición de un sistema salarial sin techo, pues un docente puede vía “papers”, aumentar su salario cada año y por ello “encontramos profesores con salarios superiores a los 40 millones mensuales, mientras otros de la misma categoría y dedicación, tienen salarios de 6 millones mensuales”. El efecto es dañino porque privilegia las publicaciones sobre la docencia y mengua el reconocimiento social al maestro. Por ahí debe llegar el colapso de este sistema salarial.

El Diputado a la Asamblea Luis Peláez, del Polo Democrático y un profesor de tiempo completo, el Dr. Rubén Darío Vásquez, invitan a los docentes para discutir sobre la crisis financiera de la institución que no está evidenciada en hechos administrativos, financieros o fiscales. Rubén Darío Vásquez es el presidente de uno de los muchos sindicatos que obstaculizan las actividades de la institución y un volante con las fotos de los “cabecillas” y el encabezado “CRISIS EN EL POLI” es la entrada infame a un montaje para pedir la renuncia del rector, en la misma estrategia de la izquierda desde la derrota de Petro.    

Libardo Álvarez asumió el Poli en diciembre de 2017 y durante los dos años siguientes, no hubo incrementos significativos en el presupuesto ni aportes extraordinarios del gobierno departamental, pese a un déficit de años anteriores y, aunque el gobernador Luis Pérez llegaba con el aura de la educación a marcar al departamento, solo lo hizo con la huella de la Digital y fue muy cicatero con la suerte de la Universitaria Jaime Isaza Cadavid.

Al llegar el actual rector, el Ministerio de Educación devolvió los trámites de condiciones iniciales para el proceso de la acreditación, que había iniciado su antecesor y su vicerrector académico el Dr. Juan Valdez y la actual administración logró surtir el trámite exitosamente, solucionando ese escollo, por lo que resulta relevante que, ni por lo académico ni por lo administrativo, hay indicios de crisis.   

La administración del Dr. Libardo Álvarez Lopera gestionó convenios interadministrativos que le permitieron ingresos por más de dos mil millones de pesos y recursos con la nación en el 2019 del orden de los ocho mil seiscientos treinta y siete millones seiscientos veinticuatro mil seiscientos trece pesos ($8.637.624.613 ml) y acaba de impactar  a la opinión publica antioqueña con una propuesta sensata para que la nación, Antioquia y Medellín paguen las matrículas del segundo semestre del 2020 y evitar la deserción más grande que podría sufrir la educación superior en Colombia, debido a la recesión económica que ha llegado con la pandemia. Eso se llama prevenir una crisis con una gestión responsable.

Los exámenes de cuentas que presenta la universitaria a la Contraloría del Departamento, han sido fenecidos con recomendaciones, pero sin glosas, por lo que es clara la actitud politiquera del diputado, pues el organismo fiscal es el competente para determinar si hubo o no una correcta aplicación de los recursos y lo ha hecho sin encontrar méritos para una investigación. Luis Peláez tampoco ha presentado ninguna denuncia sobre irregularidades como sería su deber, para que la ley se ocupe de juzgar al rector, no la política, como es su pretensión. El Diputado Luis Peláez y el Dr. Rubén Darío Vásquez tienen todo el derecho de hacer política, pero los antioqueños esperamos que la hagan con altura, no volando tan bajo. Si la pandemia produjo una pausa en el radicalizado debate político y hasta el Eln bajó en su accionar delictivo, no se entiende la rabia de dos dirigentes poniendo en juego la estabilidad del Poli y el buen nombre de su rector.

Comentarios

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  1. ¿Cuanto le pagan a un “periodista o columnista”, para escribir en defensa y ataque de unos y otros sin ningún tipo de argumento sólido?
    O será que el columnista necesita las pruebas…..
    Con gusto, si saca una columna retravtamdose…


    Politiqueros de mierda!

  2. Que triste como la politica enloda , señores si se les puede decir, dejen trabajar y aún ayuden a sacar a nuestras universidades, porque tienen que ver cosas que no existen. Trabajen por el bien de una universidad, hay alumnos con escasos recursos económicos, trabajen en esto,by dejen trabajar. Se han puesto a pensar que nos exigen estudios superiores con sueldos insólitos para pagar un doctorado? Porque no piensan en becas para nosotros. Piensen.

    Janeth Gallego Loaiza

  3. Que análisis tan concienzudo, prudente y pertinente. Así se escribe cuando el alma está precedida de buena fé. El titulo del escrito debía llamarse: “GESTIÓN RESPONSABLE EN MOMENTOS DE CRISIS-“. Por favor siga escribiendo en esa tónica porque se que su corazón no está arrugado.

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