Tapar el sol con las manos

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Por: Guillermo Mejía Mejía

Si el presidente de la República de Colombia fuera en estos momentos Carlos Lleras Restrepo, con seguridad ya habría destituido a la ministra de las TIC, Karen Abudinen, y habría salido por todas las cadenas de radio y televisión a darle una explicación al País por la pérdida de la monstruosa cifra de 70 mil millones de pesos (US $ 17.500.000.oo) por la tramposa adjudicación de un contrato, para tender redes de conectividad hasta las escuelas y colegios más alejados del territorio nacional, a un consorcio barranquillero, afín a sus patrocinadores políticos y la  procuraduría, en manos de Mario Aramburo Restrepo, y la Contraloría General de la República y la Fiscalía General, con un Contralor y un Fiscal independientes, ya habrían expuesto a la opinión pública  los procesos penales, disciplinarios y fiscales  que se iniciaron y los primeros destituidos y detenidos por este burdo montaje.  

Pero estamos en un gobierno al que le tiemblan las piernas de solo pensar que si toca a la ministra de los dueños de Barranquilla se le cae la coalición en el Congreso. Ya Duque salió por los medios a apoyar a semejante ministra. 

Estamos a 7 meses de las elecciones de Congreso Nacional y a 9 de la primera vuelta presidencial. La campaña será implacable pues la oposición se montará sobre este contrato para denunciarlo y también para que el gobierno le explique a la opinión pública otros que igualmente han sido denunciados por los medios de comunicación independientes como sospechosos: la compra del submarino de la Armada por US $ 2.192.000.oo, que vale más que el galeón San José que va a buscar, pero del que ya existen las coordenadas, adjudicado sin licitación y en estricto sigilo dizque porque se trata de la defensa nacional; la adquisición de 367 mil gorras verdes para la policía nacional, por valor de 9.400 millones de pesos cuando se va a cambiar el uniforme por uno de color azul. Verde con azul no combina.  

Estas son apenas algunas de las bellezas que se tendrán que destapar en la campaña y a las que el gobierno tendrá que dar explicaciones, aunque desde ahora se sabe que no serán satisfactorias. 

Los medios independientes, las veedurías y las redes sociales vigilarán la actitud de la Procuradora General de la Nación, paisana de la Abudinen, militante del mismo partido Cambio Radical, el partido con más escándalos, y cuota de la misma casa millonaria y se sabrá si es o no es una funcionaria independiente cualidad que desde ya sabemos que no posee. 

La Fiscalía, mientras tanto, buscará otro chivo expiatorio, tipo gobernador de Antioquia, para montar otra obra de teatro que produzca una barrera de humo sobre el caso de los 70 mil millones. 

Y otro tanto hará la Contraloría, en manos de un paniaguado del gobierno nacional, que dirá que no hay pruebas suficientes para iniciar procesos fiscales por una suma tan insignificante. 

Así está la separación de poderes en Colombia. Organismos de control coaptados por una presidencia imperial que todo lo puede y un Congreso Nacional de mayorías abyectas construidas con “mermelada”. 

Karen Abudinem es probable que no resista las denuncias de los medios de comunicación no afectos al gobierno, ni de las redes sociales, ni de las veedurías y se tenga que regresar a Barranquilla a comenzar su campaña política para la alcaldía de esta ciudad, patrocinada por los dueños de la cadena de almacenes, de la ciudad y del Junior.  

El escándalo se tapará con una nueva crisis de este equipo de futbol para la cual ya existe un remedio que todo lo cura, probado como el mejor antídoto para darle al pueblo de la “arenosa”: “mamar ron” y traer otra vez a Julio Avelino Comesaña. El asunto queda nuevamente tapado y todos pal’ Carnaval.

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