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jueves, diciembre 1, 2022

PRESIDENTE, AMÁRRESE LOS PANTALONES

Por: William Calderón Zuluaga

Un terrible día de Inocentes

El 28 de diciembre celebraba religiosamente su fiesta de fin de año, mi amigo entrañable Pablo Arango Álvarez, en su finca ubicada en El Retiro Antioquia. Ese inolvidable día coincidió con el trágico atentado terrorista perpetrado por el ELN en la Escuela Militar de Cadetes de Policía, General Santander, que fue ejecutado con un carro bomba, que colisionó contra un alojamiento femenino; ese ataque suicida, hecho sin precedentes en la historia de Colombia, cobró la vida de 23 indefensos jóvenes, dejando 10 heridos, la mayoría cadetes.

El desaire

Estando en la precitada reunión de amigos, con el señor expresidente Uribe a la cabeza, exministros, ex gobernadores, diplomáticos, concejales, diputados, congresistas y vecinos del área metropolitana de Medellín, en tono cordial Uribe Vélez tomó la palabra y anunció que el Presidente Duque, por altavoz nos daría un saludo, cuando se dirigió al Barquero en tono mayor y le manifestó “Siquiera se encuentra el periodista William Calderon Zuluaga con ustedes, aprovecho esta oportunidad para manifestarle enfáticamente QUE YO SI TENGO PANTALONES Y MUY BIEN PUESTOS”… Sin comentarios y los testigos todavía estamos vivos

Le piden al presidente Duque restablecer el orden público

“Alianza Reconstrucción Colombia, Medellín

15/05/2021

Señor presidente:

Los suscritos, ciudadanos colombianos en ejercicio, mayores de edad, en ejercicio del derecho que nos otorga el artículo 23 de la Constitución Política, reglamentado por la Ley 1755 de 2015 que sustituyó los artículos 13 a 33 de la Ley 1437 de 2011, nos permitimos elevar ante Usted el presente derecho de petición.

En vez de dar cumplimiento a los claros mandatos que juró acatar y defender, ha optado Usted por negociar con los promotores de los disturbios los problemas políticos, económicos y sociales del país. ¿Desconoce Ud. que ¿son los congresistas los únicos facultados legalmente para dicho encargo? Si somos un país democrático, respete los órganos legítimos de la Democracia, no los sustituya por diálogos extorsivos e inconstitucionales con los promotores de la subversión y el desorden.

Vale la pena anotar, Señor Presidente, que, sumados los afiliados de todas las organizaciones promotoras del paro, no alcanzan ni al 3% de la población colombiana. ¿Se va a negociar con una minoría alborotadora y criminal, olvidando la opinión y las necesidades del 97% restante de la población restante, que ni protestamos ni marchamos violentamente?

El poder absoluto de las minorías

Por supuesto, a esa escasa minoría, tratan sus aliados de los movimientos de izquierda, con la colaboración de ciertos países extranjeros y organizaciones internacionales, de presentarlos como la opinión mayoritaria y se ensañan contra nuestra Policía, imputándoles culpabilidad en supuestas agresiones a los “pacíficos manifestantes”. Es Ud., Señor Presidente, quien dirige las relaciones internacionales (Art. 189, núm. 2, C.P.) y esperamos que en ese frente también defienda a Colombia, exigiendo a países y entidades foráneas que se abstengan de interferir en nuestra política interna y que respeten nuestra soberanía como nación independiente.

Contra la barbarie

En consecuencia, solicitamos a Ud. de la manera más comedida que restablezca el orden público, para lo cual deberá permitir una acción eficaz de la Policía y de las Fuerzas Militares contra la barbarie que se ha desatado; ordenar que se capture a quienes están cometiendo las conductas punibles arriba señaladas y a los autores intelectuales de los disturbios y se pongan a disposición de la Justicia; exigir absoluto respeto a la soberanía nacional; y, sobre todo, tener en cuenta las necesidades y derechos del 97% de la población que no se encuentra representada por los promotores del paro violento con los que ahora ha decidido negociar la suerte del país.

Destrucción de Ciudades

De conformidad con lo dispuesto en el art 189, núm. 4 de la C.P., es su deber, Señor Presidente, conservar en todo el territorio el orden público y restablecerlo cuando fuere turbado. Es innegable el proceso de destrucción de las ciudades, el asedio a las mismas por medio de constantes bloqueos, las manifestaciones de salvajismo y de agresión a las personas y a los bienes públicos y privados, y la impotencia de los agentes del orden para mantener el orden.

Chivos expiatorios

Cumplen su función sin contar con capacidad defensiva y, aún en casos de extrema gravedad, les está vedado portar o utilizar armas de fuego. Reciben órdenes contradictorias, pues los envían a proteger a los ciudadanos y la infraestructura con la consigna de evitar confrontaciones con los vándalos. En otras palabras, los han convertido en “chivos expiatorios”, atacados por los bárbaros, estigmatizados por los medios de comunicación, sancionados por los jueces y sin apoyo gubernamental.

Por consiguiente, no se está cumpliendo con el deber constitucional de conservar el orden público.

Inexplicable

¿Cómo explicar el deplorable resultado del Decreto 03 de 2020 expedido por su despacho para proteger las protestas sociales? Varios muertos, multitud de heridos —entre los agentes de orden y la población civil— y entrega de la tranquilidad nacional a unas células de terroristas entrenadas para provocar la anarquía, el caos y la subversión evidencian sus macabras consecuencias.

Manifiesta inconstitucionalidad

Adolece esta norma de manifiesta inconstitucionalidad, pues inhibe a la autoridad para cumplir los prioritarios deberes constitucionales del Estado como son garantizar los derechos de todos los ciudadanos, y mantener el orden público arrasado por un puñado de delincuentes. Y no hay que olvidar la sabia norma contenida en el art. 4 de la C.P., según el cual, en caso de incompatibilidad entre la norma constitucional y otra ley o norma jurídica, prima la aplicación de la Constitución.

No existe en nuestro ordenamiento constitucional ninguna norma que ampare el derecho a la protesta violenta, al saqueo, al bloqueo de vías, a la interrupción del transporte de personas o bienes. Por lo tanto, las normas del mencionado decreto no son aplicables a marchas violentas como las del tal “paro nacional”.

Por el contrario, es deber insoslayable de las autoridades actuar en forma eficaz para prevenir la actividad delictiva que atenta contra la tranquilidad ciudadana, capturando y conduciendo ante los despachos judiciales a todo aquél que se encuentre cometiendo crímenes y delitos.

Del Señor Presidente, con todo comedimiento y respeto,

Luis Alfonso García Carmona, José Alvear Sanín, Juan Carlos Ariza Gómez, Edwin Botero Correa, Orlando Cano Torres, Jorge Enrique Escobar Restrepo, José Claver Franco, Rodrigo Giraldo Tafur, Luis Eduardo López Ortiz, Sara María Saldarriaga, Ferlín Serrano Moncada, Ricardo Vélez González, Carlos Alberto Uribe Rivera, Ana Isabel Henao Zapata, William Calderon Zuluaga.

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