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PREMIO A LA EXCELENCIA

Por: William Calderón

Premio a la excelencia

Carlos Hernán Rodríguez Becerra ha sido elegido por el pleno del Congreso como Contralor General de la República. El hecho es un premio a la excelencia, a una intachable hoja de vida y a la realidad evidente de haber sacado el mayor puntaje en el concurso de méritos convocado para la conformación de la lista de aspirantes al cargo rector del control fiscal en el país. Rodríguez Becerra, injustamente, había quedado por fuera de los diez señalados para elegir entre ellos. Tras la reconfiguración de la lista, la figura del vallecaucano comenzó a cobrar relevancia, dada también la circunstancia de que el candidato del Pacto Histórico ni siquiera fue nominado… María Fernanda Rangel figuraba entre las dos últimas puntuaciones. Sin ninguna posibilidad de ser tomada en cuenta por senadores y representantes, renunció a su postulación para no hacerse contar.

¿Quién es Rodríguez Becerra?

Carlos Hernán Rodríguez fue concejal de Palmira, su ciudad natal. Ocupó un escaño y la presidencia de la Asamblea Departamental del Valle, salvándose del secuestro masivo de las FARC cuando se llevaron del recinto de la duma a doce diputados, en razón de una cita médica a la cual acudió acompañando a uno de sus hijos. Profesor universitario, fue elegido Contralor Departamental del Valle. Terminada su aplaudida gestión en este cargo, ejerció como Defensor Regional del Pueblo para después presentarse al concurso para la escogencia del Auditor General de la República, habiendo logrado esa posición.

Por sus propios meritos

Rodríguez ha alcanzado éxitos en el desempeño de las funciones gubernamentales a él encargadas, fruto de su conocimiento de las mismas, previos exámenes de aptitud y conocimiento de las materias en concursos de méritos. Le auguramos muchos éxitos en su gestión y estamos seguros de que no será un títere de nadie ni una ficha de los poderes políticos, aquello que Álvaro Gómez llamaba “el régimen de las complicidades”.

El Petronio Álvarez Quintero

El Festival de Música del Pacífico fue instituido en Cali hace 26 años, durante la Alcaldía de Germán Villegas Villegas, inspirado por Germán Patiño Ossa y Medardo Arias Satizábal, escritor bonaverense. Este encuentro anual de la cultura afrocolombiana es todo un éxito. Una muestra autóctona del folclore y la música del Pacífico, en donde se canta el currulao, se entonan los alabaos y arrullos al Niño Dios, uniendo cada vez más a negros, mestizos, blancos y extranjeros quienes se deleitan con la marimba y los tambores que nacen en las entrañas de los irredentos pueblos del Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Se compite en varias categorías y resulta grato ver cómo las distintas colonias de los afrodescendientes gozan multitudinariamente y en paz.

La ciudad de la poblacion negra

Las agrupaciones musicales trabajan y ensayan todo el año para llegar a Cali vestidos de fiesta, tras un viaje por ríos en canoas y largas horas de tránsito por los caminos y carreteras que los llevan hasta la Sultana del Valle que ahora, además de capital de la salsa y Capital Deportiva de América, la ciudad con mayor población negra en Latinoamérica, después de Salvador de Bahía. Por cierto, tuvo el Festival Petronio Álvarez una destacada delegación de músicos del Brasil, invitados especiales del certamen.

Brillo por su ausencia

Brilló por su ausencia la Ministra de Cultura, Patricia Ariza. En cambio, sí se hizo presente Francia Márquez, quien bailó y cantó sin parar. Por primera vez un Presidente de la República fue a Cali a este encuentro ancestral que se ejecutó durante cinco días, reuniendo a más de 150.000 personas.

La ideología, mala compañera y pésima consejera.

La ideología, el pensamiento obcecado, casi enfermizo, es la negación de la racionalidad y la imposibilidad de aceptar lo que científicamente ha sido probado… Tenemos que conservar nuestra autonomía energética, con metas claras hacia lograr la neutralidad de carbono en 2030 y el no uso de los recursos fósiles en el 2050. Lo demás es cháchara como para estudiantes apenas iniciados en estas materias. Todo lo que dicen suena muy bonito pero de llevarse a cabo sin pausa y sin control, condenará al país a convertirse en una fábrica de pobres, como lo es ya, tristemente, Argentina.

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