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LO QUE NOS FALTABA

Por: Joaquín Ordóñez

La simpatía innegable a favor de una fuerte candidata Uribista en casi todos los sectores, no solamente de derecha, cansados de vandalismo, anarquía, inseguridad y caos, increíblemente ha despertado antipatía de Duque, quien gradúa de enemigos a sectores que lo elegimos pero, así sea por pequeñas críticas, demuestra intemperancia e inmadurez, ya que es visible su debilidad con los que quieren convertir a Colombia en un infierno invivible, veamos nada más los infames y cobardes asesinatos de policías y fuerza pública. Hoy más que nunca los necesitamos por el grado extremo de inseguridad que vivimos. Jamás habíamos presenciado el país tan lleno de criminales, ladrones y asesinos por todos lados.

Es indiscutible que el sistema les ha fallado a nuestros policías y soldados, los debilitó a un grado máximo y peligroso porque no los respalda, por el contrario, son sometidos a juicios injustos por defenderse y defendernos.

De repente, el Presidente muestra una faceta autoritaria desconocida dentro del Uribismo – donde no todos pertenecemos al CD- dice que es de «extremo centro» y, entre telones, quiere un candidato que no sea de «extrema derecha», pero es que esa tendencia ya no existe en Colombia, señor Presidente; tiene mala memoria, es ingrato o carece de humildad, porque también la derecha -que hoy repudia- lo eligió y eso nos autoriza para criticarlo y, no obstante, lo hemos apoyado. Duque, en su forma de vida, es más de derecha que nosotros, como muchos que aparentan ser de izquierda solo por «verse bien» con los amigos, como decia Alvaro Gómez.

Lo peor que puede hacer un mandatario es renegar de quienes lo eligieron, por no estar de acuerdo con él en todo, porque no somos genuflexos y, peor aún, si se utiliza lo que siempre hemos criticado: la grotesca y repugnante «mermelada» para someternos a un candidato quien dice ahora lo contrario de hace años, que apoya los narcoacuerdos. Nos resistimos a creer que hagamos lo mismo que criticamos y que fue nuestra bandera de campaña.

Los parlamentarios que respaldaron a ese candidato están en su derecho, pero que lo hicieran antes de las consultas, y expresando que es el único que interpreta el uribismo, tiene un tufo a traición y mermelada: por supuesto que tratan de imponer un candidato que a ellos les impusieron, para influir en las preferencias. Decir ahora la contrario, es necio y desleal, pero olvidan que su pueblo les puede cobrar su deslealtad y peligroso divisionismo. Es fácil provocar división pero muy difícil volver a unir cuando echamos a la basura nuestra lucha de años contra los narcoacuerdos lo cual no es negociable simplemente porque ya lo decidimos con el NO.

Este acto desleal e irrespetuoso con los demás candidatos, pareciera más bien estrategia para dividir al Uribismo y derrotarnos.

Para ganarle a la izquierda se requiere una persona joven, dinámica, capaz, con carisma, vertical contra los narcoacuerdos y definitivamente fuerte contra quienes buscan destruirnos.

Olvidan que ya pasó el tiempo de las marionetas cuando nos imponían candidatos. Se olvidan estimados congresistas que hoy tenemos en las redes poder para joder. Y no vamos a tolerar lo mismo que hemos criticado: la mermelada

Por eso el voto silencioso va a ser el rey, va a decidir, tengan la seguridad que no vamos a elegir rufianes como Petro, pero tampoco enmermelados disfrazados de «nosotros somos los buenos»; vamos a sacudir a Colombia, vamos a producir el REVOLCÓN que tanto necesitamos; vamos a mandar a la cárcel a los corruptos. Necesitamos disminuir el megaestado y los privilegios de una burocracia voraz e insaciable

En nuestras mentes y corazones están doliendo, frescas, las heridas y humillaciones de las protestas, en medio de una dura pandemia que por primera vez en la historia encerró al mundo entero, quebró millones de empresas y dejó a millones de familias sin ingresos; esas protestas insultantes, grotescas, infames y criminales fueron financiadas por Maduro y narcos y, un día antes de iniciarse, un valiente Juez las prohibió por la crisis sanitaria, pero no tuvieron los suficientes pantalones para hacer cumplir el mandato judicial. Por eso Colombia elegirá un candidato fuerte.

Deberían hacer un cursito acelerado de influencia de las redes, para que sepan, por qué y cómo se posicionó «Epa», y entiendan el nuevo poder que nos dieron las redes.

Colombia pide a gritos a una persona capaz de doblegar vándalos, asesinos, ladrones, terroristas y narcos, no un tibio. No es el momento de egos y vanidades.

Corolario: Maduro y las Farc pretenden convertir a Colombia, por su posición estratégica, en un corredor narco, su paraíso soñado para traficar coca. Para eso inventaron las protestas y su plan era asesinarlo Presidente.

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