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Laberinto político

Por: Raúl E. Tamayo

En el anecdotario de mi paisano el doctor Gustavo Bustamante Morato, me encontré con este pasaje histórico:

“El senador de la Anapo, Carlos V Rey, decía en un debate que los partidos políticos colombianos eran casi idénticos. Que liberales y conservadores eran la misma rosca.

Guillermo León Valencia, quien lo escuchaba atentamente, le dijo:

-Honorable senador, puede que ambos partidos sean la misma cosa, pero con una diferencia: la misma que existe entre media vuelta a la derecha y otra media vuelta a la izquierda, que son exactamente iguales, pero todo lo contrario”.

Por lo menos a nuestros jefes nunca les dio pena decir que eran conservadores, ni a los jefes liberales tampoco. Los muchachos de ahora no saben lo que es gritar en un pueblo o una vereda, con dos aguardientes entre pecho y espalda: “¡Qué viva el Partido Conservador!”. No hay emoción más grande.

Nosotros de pequeños creíamos que la izquierda era el partido liberal. Que para otros, como los anapistas, era igual a los conservadores. Hasta que hoy supimos que la “izquierda” lo que quiere es acabar con Colombia. Importar ideologías de Rusia, China, Cuba o Venezuela.

En Cuba se metió Fidel con sus milicianos, sin decir que era comunista, sino que iba a salvar a Cuba de la dictadura de Batista. Sacó al dictador pachanguero, pero se quedó Fidel hasta la muerte y nos dejó a su hemano.

En Venezuela se metieron los guerrilleros cubanos, disfrazados de médicos, y se quedaron con Chavez y Maduro, que se robaron el oro y el petróleo, y ahora negocian cocaína con narcoterroristas colombianos de las disidencias farianas y nos envían a los que no les sirven para que Colombia los proteja.

En Colombia se inventaron los políticos de centro, para aspirar a la presidencia, una campaña por firmas con Alejandro Gaviria Uribe. Ningún partido político le sirve al exrector de la Universidad de los Andes para llegar a la presidencia. Le sirven los respaldos de los expresidentes César Gaviria y Juan Manuel Santos, pero si después llegan los apoyos de los partidos, unidos en torno a su nombre, y, con un gritico del jefe pereirano, hasta la izquierda Humana lo sigue, pues ya saben que desde el Ministerio de Salud en los dos gobiernos de Juan Manuel, el economista Alejandro Gaviria mantuvo la amenaza de cáncer, si se permitieran las fumigaciones con glifosato. Así lo dijo la senadora María Fernanda Cabal al barquero William Calderón: “Sacó como un mago de su cubilete, un estudio no verificado, donde decía que el glifosato daba cáncer”.

Todos sabemos lo que la falta de fumigación contribuyó para el crecimiento de la coca en el gobierno de Santos y su ministro. ¿Cómo será con ese ministro de presidente?

Ñapa: El ahora exconcejal Carlos Zuluaga perdió su curul en el Concejo de Medellín por un delito electoral que se llama doble militancia. Yo lo llamo traición política, o robo electoral, pues se le quitan votos a su propio partido para elegir a un contrario de otro partido. Varios fueron los sancionados. Aprendan honradez.

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