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La guerra que perdimos

Por: Jaime Eduardo Botero Gómez

Habría que recordar que, cuando se supo que el Presidente estaba negociando, en secreto, con las FARC al inicio del supuesto proceso de paz, el entonces presidente Juan Manuel Santos, justificó sus negociaciones afirmando que las Farc habían sido derrotadas y que esa era la razón para que se hubieran sentado a negociar. Esta es quizás una de las pocas veces en las que el señor Santos no mintió.

Era verdad, nuestras Fuerzas Militares, durante el gobierno de Alvaro Uribe y en los inicios del gobierno Santos, ganaron la guerra, derrotaron a las Farc, derrotaron a los mal llamados paramilitares y al ELN. Este último ya era un grupito que daba risa. Prueba de ello es que cuando este Presidente asumió el poder, encontró que los cabecillas tenían sus centros de operaciones y campamentos, en Venezuela y en Ecuador, con autorización de los respectivos gobiernos. Hoy el ELN fortalecido hace lo mismo que las supuestas “disidencias” de las Farc, opera y coordina su accionar delictivo desde Venezuela.

Desde sus campamentos en los países fronterizos estos terroristas entraban al país donde adelantaban ataques cobardes, principalmente en la frontera, para después correr como cobardes a sus refugios protegidos por los gobiernos venezolano y ecuatoriano. Excepcionalmente algunos mandos de las Farc permanecían en Colombia, por periodos cortos de tiempo, para poder conservar la moral de sus hombres, una tropa ya muy mermada y maltrecha, que se escondía principalmente en las zonas de selva lejos de las ciudades. Los últimos -y más importantes- que cayeran bajo el fuego de las Fuerzas Armadas fueron el Mono Jojoy (el más sanguinario de los comandantes) y Alfonso Cano (que murió siendo comandante que fue reemplazado por Timochenko).

Después, más avanzada la negociación, se empezó a manejar la tesis según la cual a las Farc era imposible derrotarlas. De esta tesis se derivaron varias de las justificaciones mas absurdas, traídas de los cabellos, que se manejaron durante la polémica nacional que se alimentaba de las noticias que llegaban de La Habana: “¿Si es imposible derrotarlas, vamos a seguir en guerra otros 50 años?”, “nadie se desmoviliza para ir a la cárcel”, “un grupo guerrillero se desmoviliza para hacer política” y muchos otros argumentos que justificaban la claudicación de un Estado vencedor y que lo convertían en un Estado vencido. Recordemos que por ello decía Humberto de la Calle, jefe negociador del gobierno, que “este era el mejor Acuerdo posible” y repetía mismos argumentos ya comentados, reforzando mediáticamente la idea, según la cual, las Farc -invencibles- habían quedado en tablas con el Estado colombiano. Toda esta mentira, fue formulada así, para poder justificar que en la mesa de La Habana se estaba negociando entre iguales.

Pero lo mas grave es es que la negociación no parece siquiera entre iguales sino que el resultado fue como si el Estado colombiano hubiera sido el vencido. Se les aceptó a las FARC todo lo que exigieron, incluso una justicia diseñada por los guerrilleros para guerrilleros, asesorados por los la izquierda internacional, pero con una condición especial, con facultades para juzgar a sus enemigos -el Estado-. Siempre se ha dicho que la historia de las guerras la escriben los vencedores, pero tal parece que en esta “guerra” los vencedores fueron las Farc porque son quienes la están escribiendo con sus amigos.

Claro que esta situación no es nueva. En la historia de America del Sur, aparecen guerrillas comunistas que se enfrentaron a dictaduras militares, Argentina y Chile, para citar solo dos ejemplos, las guerrillas fueron derrotadas pero la izquierda internacional diseño unos organismos no oficiales llamados las Comisiones de la Verdad, avaladas e impulsadas por las ONG de izquierda, mediante las cuales se mostró siempre a los estados como victimarios y a las guerrillas como las victimas, olvidando el barbarismo desatado por estas contra sus pueblos por parte de estos terroristas de izquierda. Yo me pregunto ¿Quien comete un acto terrorista es un terrorista? Para mi si, no se ustedes que piensen.

En Colombia, quienes asesoraron al Gobierno y lideraron el proceso de paz en La Habana, son claramente personas de la izquierda colombiana que también tuvieron asesores internacionales bastante avezados en esta guerra política. Esta victoria política la vienen estructurando desde hace muchos años y esta vez (en Colombia) la han diseñaron de manera impecable para mostrar a este Estado Democrático y a sus fuerzas militares, como los victimarios. Pero la tela de araña les quedo perfecta, no solo crearon la Comisión de Esclarecimiento de la Verdad (Comision de la Verdad como las del Cono Sur, pero esta vez, oficial) sino que con la Justicia Especial para la Paz (JEP), diseñada para cubrir de impunidad a las Farc y como nos han demostrado en estos dias, para perseguir militares.

La JEP no se ha parado en pelos para indultar y amnistiar guerrillas, se ha tomado su tiempo antes de dictar sentencias con soporte jurídico, solamente ha acusado a 8 máximos responsables del atroz delito del secuestro sin que exista condena alguna, nunca ha hecho informes de los mas de 10 mil niños reclutados forzadamente, o de los horrendos crímenes de la guerrilla contra las niñas que eran violadas, obligadas a abortar y otras muchas fusiladas. Esas son noticias que no les convienen y que se manejan con toda reserva, noticias que tratan de callar, los procesos se llevan a puerta cerrada, pero lo más triste es que tampoco a la prensa le interesa. Son pocos los periodistas que se ocupan de todos estos hechos, valga mencionar al amigo fallecido en la pandemia, Don Herbin Hoyos Medina.

Eso si, apresuradamente saca la JEP un informe inflado del numero de victimas de los más llamados “falsos positivos”, y denuncia al mundo como noticia sensacionalista que las supuestas victimas de estos crímenes fueron 6.402, numero 3 veces mayor al entregado por la fiscalía colombiana en mas de 20 años de investigaciones. Es claro la JEP actúa con un objetivo político, desprestigiar a una Fuerza Pública que derrotó a las Farc en defensa de los colombianos y tratar de llevar a Alvaro Uribe ante la Corte Penal Internacional. Esta noticia salió sincronizadamente en la prensa de izquierda en todo el mundo coordinada cuidadosamente por Human Rigths Watch, una ONG financiada por George Soros.

Y esto apenas empieza… algunos de mis lectores recordarán que estoy cansado de decir como terminará esto: Los militares que ganaron la guerra en las cárceles y los guerrilleros en el poder.

La conclusión es simple: los colombianos perdimos la guerra.

La pregunta es: ¿Cuánto nos demoraremos en tener un presidente con pasado guerrillero y en llegar a ser como Venezuela?

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