LA GUERRA FRÍA EN MEDIO ORIENTE

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Por: César Augusto Betancourt Restrepo

Lo que empezó como un conflicto entre Palestina e Israel, ha escalado a un enfrentamiento regional que podría poner en jaque la frágil estabilidad geopolítica mundial, pues con la intervención de Estados Unidos e Irán, así como el bloqueo en el mar Rojo por cuenta de Yemen, se estaría configurando un panorama de aliados y enemigos, que tensionan las relaciones políticas multilaterales al igual que la economía mundial.

Después del ataque de Hamas a Israel y de la respuesta militar del país judío contra Palestina, múltiples actores internacionales han intervenido, entre ellos y de manera sorpresiva, Irán, el cual recientemente realizó bombardeos en Irak, Pakistán y Siria.

En el caso de Pakistán, el país es aliado de Estados Unidos (principal defensor de Israel) y aunque puedan parecer extraños los ataques a Siria e Irak, en realidad estos no fueron contra sus gobiernos, sino contra actores pro-americanos como la provincia noroccidental de Idlib, la cual es el último bastión opositor fuera de control del gobierno sirio, y región semiautónoma del Kurdistán en Irak, que estaría albergando a espías israelíes.

Adicionalmente, los rebeldes hutíes que controlan el norte de Yemen y son apoyados directamente por Irán, iniciaron a mediados de enero un bloqueo en el Canal de Suez (mar Rojo) torpedeando el comercio mundial, lo cual ha incrementado hasta en un 199% el valor del transporte de mercancía entre Asia y Europa (ver imagen 1). Esta situación impulsó una represalia aérea y naval por parte de Estados Unidos y Reino Unido en la zona, la cual fue, obviamente, condenada por Irán.

En este complejo panorama, es importante resaltar las alianzas, ya que aunque los directamente enfrentados son Israel y Palestina, el verdadero conflicto se mide entre Irán contra Israel-EEUU. Así las cosas, el país árabe cuenta con los apoyos directos de Líbano, Irak, Qatar, Siria, Rusia y China, así como de diferentes grupos irregulares en Palestina, Yemen, Afganistán e incluso Pakistán, mientras Estados Unidos e Israel sumarían los apoyos de Reino Unido y el gobierno pakistaní. Vale aclarar que por cuenta de la situación en Ucrania, Rusia no ha jugado un papel fundamental y China ha tenido un papel más conciliador (ver imagen 2).

Configurado el estado del arte, la pregunta que debemos hacernos es ¿Cuáles son los objetivos tanto de Irán como de Estados Unidos? Entre muchos propósitos, el principal es el del control hegemónico de oriente medio, pues es un importante paso comercial entre Asia y Europa-América, así como una forma de presión a Arabia Saudita y a los Emiratos Árabes Unidos, principales productores y exportadores de petróleo.

Cabe resaltar que durante los últimos años, Vladímir Putin y el gobierno chino, han fortalecido las relaciones con los miembros de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para tratar de arrebatarle la hegemonía a Estados Unidos y lograr un cambio de divisa internacional en el mediano-largo plazo.

En pocas palabras, lo que se vive en oriente medio es una guerra fría por el control de las rutas comerciales marítimas, así como por el dominio del comercio mundial de hidrocarburos (recordemos que Rusia ya inició un frente de batalla con el gas en Europa).

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