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viernes, diciembre 9, 2022

La acreditación de alta calidad de la Universidad de Medellín

Por: Guillermo Mejía

Es imposible que una misma cosa sea y no sea al mismo tiempo” Aristóteles, Libro Undécimo de la Metafísica. 

El 20 de agosto de 2.019, el Ministerio de Educación Nacional, luego de practicar una visita a la Universidad de Medellín, elaboró un informe de nueve páginas sobre el proceso de graduación del senador Julián Bedoya en el cual se concluye que tardó 17 años en culminar estudios y que tuvo dos retiros por sanción cuando cursó el segundo año de derecho entre diciembre de 2002 y diciembre de 2003. La investigación agrega que dichas sanciones le fueron amnistiadas y así pudo continuar sus estudios hasta diciembre de 2007 cuando nuevamente se retiró pues pidió la cancelación de su matrícula. 

Volvió a matricularse en enero de 2008 y también pidió su cancelación en octubre del mismo año. 

Nueve años más tarde, en octubre de 2.018, la Universidad le acepta otro reingreso y permanece como estudiante activo hasta febrero de 2.019. 

En el documento del Ministerio de Educación se afirma que se pudo constatar que el pensum académico al que se acogió el senador para culminar sus estudios fue el que se aprobó en 1.997, cuando ya existía en la institución uno distinto aprobado en 2.015, y su último ingreso había sido en el 2.018 y por ello era indispensable que el graduando cumpliera con el requisito de una segunda lengua y un curso de protocolo empresarial que al parecer no logró. Según la misma indagación, el senador presentó pruebas de suficiencia, tres el 26 de octubre, otras tres el 23 de noviembre de 2.018 y dos el 22 de enero de 2.019. Eso en cuanto a las pruebas de suficiencia. Pero resulta que el mismo 23 de noviembre de 2.018, presentó tres exámenes preparatorios o sea tres de suficiencia y tres preparatorios en un mismo día. 

La auditoría del MEN advierte que “existen indicios que permiten concluir que presuntamente la Universidad de Medellín otorgó en febrero de 2.019 el título de abogado al señor Julián Bedoya Pulgarín sin el cumplimiento de los requisitos exigidos en las normas internas”. 

De esta misma instrucción se desprenden investigaciones que cursan en Procuraduría, Consejo Nacional de Control Ético del Partido Liberal y Corte Suprema de Justicia, procesos de los cuales los medios de comunicación se han ocupado profusamente 

Lo anterior significa que el MEN conoce hasta la saciedad el proceso de graduación del senador Julián Bedoya por parte de la Universidad de Medellín y por eso es inexplicable que haya expedido la resolución 007470 del 30 de abril de 2.021, por medio de la cual se renueva la acreditación del alta calidad de dicha institución. 

El informe de la comisión investigadora del Ministerio termina con esta advertencia. 

“Finalmente, considerando la incidencia de las situaciones advertidas en este informe, en los tramites que adelanta la Universidad respecto de la evaluación de condiciones de calidad para el otorgamiento de registro calificado del programa de derecho y acreditación de alta calidad, se recomienda dar traslado del presente informe y sus anexos a la Subdirección de Aseguramiento de la Calidad para la Educación Superior el Consejo Nacional de Acreditación CNA, respectivamente.” 

Algo grave está ocurriendo en el interior de la UdeM y en la resolución del MEN lo que se hace es un reconocimiento, pletórico de ditirambos, a unas actividades, que si tuvieran un sustrato decente, desde luego sí lo merecían.  

Una institución no puede ser al mismo tiempo de mala calidad, porque otorgar títulos torticeros es pésima calidad y, al mismo tiempo, de Alta Calidad porque el órgano del Estado, que la debe vigilar, se tapa los ojos, desconoce sus propias conclusiones en materia de investigación y le otorga un título de calidad totalmente contrario a la evidencia de los hechos.  Algo se movió por Bogotá.

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