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Entre 2020 -2021 los homicidios en Antioquia disminuyeron 14,5%, lo cual significa 698 casos menos

-El año anterior seis subregiones registraron incrementos y tres disminución.

-La meta para el 2022 es lograr una reducción en 10,7% con respecto al 2021 y aumentar la tasa de esclarecimiento del 29% al 40%.

La Gobernación de Antioquia, la Fuerza Pública y las autoridades correspondientes, realizaron el balance de seguridad y comportamiento del homicidio del año anterior. En 2021 se presentaron 2.083 homicidios, es decir 54 casos más que en 2020, lo cual representa un aumento del 2,6%. No obstante, esto representa una reducción del -11,8% con respecto al año 2019.

Este año es de referencia no solamente porque es previo al período de la actual administración departamental, sino que es el último año comparable con 2021, dado que las condiciones de aislamiento durante la pandemia por COVID-19 en 2020 causaron una reducción transitoria de los homicidios.

La tasa de homicidios en 2021 fue de 30,7 por cada 100.000 habitantes. La del 2020 fue de 30,4. Esto equivale a un aumento del 1,1%.

En seis subregiones se registraron más casos de homicidio que en 2020 (Norte, Nordeste, Oriente, Magdalena Medio, Urabá y Occidente). La subregión con la mayor variación porcentual es el Norte con 45% de aumento. También se presentó un incremento importante en Urabá con un 29,4% más homicidios que en 2020.

Bajo Cauca, Valle de Aburrá y Suroeste registraron menos casos de homicidio que en 2020. La mayor disminución se dio en Bajo Cauca, con un 32,2% y la subregión con la menor tasa de homicidios es Valle de Aburrá (14,2), a su vez la de mayor tasa es Nordeste (108.6), seguida de Bajo Cauca (82,7)

En Antioquia, el 74% de los homicidios se producen con armas de fuego. Sin embargo, se presentaron 28 casos menos que en el 2020 con este tipo de arma y aumentaron el número de homicidios con arma blanca- cortopunzante y con objetos contundentes.

Durante 2021 el 54,4% de los homicidios se produjeron en zona rural, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de 2021, el homicidio rural aumentó en un 7,1% con respecto al año anterior, mientras que el homicidio urbano disminuyó en un 2,2%.

“Es importante anotar, que son 1.197 metros de distancia promedio de un homicidio rural al casco urbano o centro poblado más cercanos, y 201 metros es la distancia promedio de un homicidio rural a una vía. Es decir, el homicidio rural se da en las periferias urbanas, no en la ruralidad profunda”, Explicó Luis Fernando Suárez, SERES de Seguridad Humana.

La Gobernación identificó cinco focos sobre los cuales se concentrarán todas las acciones para disminuir los homicidios: Bajo Cauca, Nordeste, Suroeste, Urabá y Oriente.

“La meta para 2022 es tener una reducción del 10,7% de homicidios con respecto a 2021, es decir, máximo 1.860 homicidios que equivalen a 27 casos por cada 100 mil habitantes”, manifestó Luis Fernando Suárez.

“Lo primero es evitar el homicidio y si este se produce atacar a los homicidas y a las estructuras. El esclarecimiento es otra meta y buscamos que pase del 29% al 40%”, dijo el gobernador de Antioquia Aníbal Gaviria Correa.

El comportamiento del homicidio en las subregiones podría asociarse a variables como, en el Bajo Cauca el GAO Clan del Golfo que busca controlar el territorio ante el debilitamiento del GAO Caparros y existe presencia de todos los eslabones de la cadena del narcotráfico y de minería ilegal. Por su lado, en el Nordeste existe una disputa entre organizaciones asociadas a las rentas de minería y tráfico local de estupefacientes. Adicionalmente, un componente criminal focalizado hace presencia urbana en municipios como Yalí, Vegachí, Amalfi y Yolombó, lo cual se asocia a homicidios recientes ligados a control de rentas por tráfico de estupefacientes y también existe un interés por el control de territorios estratégicos (Segovia, Remedios. Anorí).

En la subregión del Suroeste existe una disputa entre organizaciones por el mercado local de estupefacientes, el cual se potencia con la actividad cafetera. También hay una problemática relacionada con una dinámica extorsiva por parte de delincuentes.

Por su parte, en Urabá se da un control territorial del GAO Clan del Golfo, la disputa por el control de las rentas del tráfico local de estupefacientes en disputa con GDCO locales y asuntos relacionados con intolerancia y problemas de convivencia y en el Oriente se dan disputas entre organizaciones ilegales locales, outsourcing delincuencial de GDO y GDCO.

“Hay un marcado incremento del homicidio rural y para atacarlo, el año pasado entregamos ceca de 500 vehículos para mayor capacidad de reacción ante estos hechos”, manifestó el gobernador.

Si se comparan los dos años previos al inicio de esta administración con los dos años de gestión, se observa que se han producido 698 casos menos en el periodo 2020-2021, lo cual representa una reducción del -14,5% frente al periodo de 2 años inmediatamente anteriores. Además, se ha visto una reducción significativa en subregiones como Valle de Aburrá (-30,6%), Bajo Cauca (-30,4%) y Urabá (-22,2).

Es importante resaltar, que desde la Gobernación de Antioquia se han implementado estrategias y acciones para la disminución de los delitos de mayor impacto, y en especial para contrarrestar los factores que generan el homicidio, lo cual ha sido la principal prioridad en materia de seguridad desde que inició el gobierno. Dentro de las acciones desarrolladas se destaca la generación de acciones y planes específicos de carácter articulado e interinstitucional para los contextos de mayor violencia homicida, cuyo ejemplo más claro es el Plan Suroeste Más Seguro y la estrategia Finca Más Segura para dicha subregión.

“La meta es lograr la disminución de homicidios en todas las subregiones del departamento. Una sola muerte violenta es inaceptable para este gobierno”, puntualizó el gobernador.

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