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EL ENGAÑO COMO NORMA

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Publicado

en

Por: William Calderón

El engaño como norma

Cuando usted construye un silogismo partiendo de una mentira, la conclusión no será ni buena ni veraz. Esto es lo que acontece con los anuncios del gobierno respecto de la reforma a la salud, la pensional y la laboral. Activistas ideologizadas al máximo para acometer sus desvaríos parten de monumentales imprecisiones y delirios.

Galenos espías

Decir, por ejemplo, que tenemos el peor sistema de salud del mundo y que fuimos desastrosos en la atención de la pandemia cuando El-Haleon Report indica que somos sextos en el mundo en producción de salud y sociedad y 20 en inclusión social. Pero la ministra Corcho quiere el cambio hacia atrás, devolviéndonos al manejo del Estado, de los hospitales públicos, de las secretarías de salud, de las alcaldías y las gobernaciones para instaurar el embeleco del médico familiar que permitirá la llegada de galenos-espías de Cuba.

En vez de construir sobre lo construido

Eso sí, ahora le agregan lo de una póliza para que quien la tenga pueda acceder al sistema de salud. Vale decir, una mezcla del sistema de los Estados Unidos, otro pedacito del sistema inglés y otro de la Argentina… En vez de construir sobre lo construido con las organizaciones sindicales de médicos, se está perfilando la eliminación de las EPS, acudiendo, igualmente, a un desfinanciamiento de las mismas.

Los defectos y falencias

El fin noble que alegan para acabar con el sistema actual que funciona con sus defectos y falencias, es hacer que trate al paciente como persona y, según ellos, no como mercancía. Porque estos redentores sí son sensibles, son progresistas.

El robo más grande del ahorro privado

Los camaradas Gloria Inés Ramírez y Juan Carlos Hernández han dado a conocer lo que sería la reforma pensional. Trátase de enfrentar la solidaridad contra la rentabilidad económica. Lo que no dicen es que esta rentabilidad favorece a quienes hacen su ahorro en los fondos privados y no a los operadores de los mismos.

Como lo dice Juan Carlos Echeverri Garzón
“Pan para hoy y hambre para mañana”

Como bien lo ha dicho Juan Carlos Echeverry Garzón, trasladarán el 85% de las cotizaciones al régimen público, desfinancian las Administradoras de Fondos de Pensiones y el mercado de capitales, gastando este ahorro en subsidios, aumentando el déficit del sistema y su efecto fiscal… Es un robo de lo que les pertenece a los cotizantes que, por arte de una ley, dejan de ser propietarios de sus ahorros para volverse dinero público que el nuevo Mesías y sus ad lateres repartirán a su antojo. Llegará el día en que no haya ni plata para regalar ni para pagar a tiempo las pensiones por cuanto que el esfuerzo que deben hacer las finanzas públicas para subsidiar a Colpensiones, se volverá una quimera. Este desastre hará que, como en la Argentina, se demoren hasta 10 meses para cancelar las mesadas. Pan para hoy, hambre para mañana

Y eso que falta la reforma laboral

Y falta la reforma laboral sobre la base de una propuesta de la CUT y de Fecode que incluye acabar con la relativa flexibilidad contractual, echar por la borda los contratos de prestación de servicios y hacer prácticamente imposible que se contrate personal para que labore después de las 6 de la tarde. En definitiva, llenar de garantías a los que ya están colocados de manera formal y no tratar de ampliar la normalización de aquellos informales. Fórmulas hay, pero quieren que se engorden más las directivas sindicales y sus parásitos afiliados.

El basilisco actual

El actual gobierno del Pacto Histórico revive el basilisco, criatura de la mitología griega con características reptilianas, que con una pequeña cabeza comunista lleva al país, con su veneno, por la senda de la retaliación, el odio, el enfrentamiento de unos con otros. Cómplices necesarios de este desajuste son los actuales directivos del Partido Conservador que, de manera cínica y sin pudor, convirtieron los principios filosóficos, morales y cristianos, en marxistas y estatistas, a cambio de figuración en la frondosa nómina oficial. El camaleón de Barranquilla está feliz porque ya tiene secretaría general del partido. Se les recuerda que desde el 29 de abril de 2021, no existe Directorio Nacional. Que cualquier decisión por ellos tomada, es nula. ¡Convención Conservadora ya!

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DISTANTE Y DISTINTA

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Por: Diego Calle Pérez.

Lejos está Bogotá de tener el metro, la polémica sigue por cuestiones de egos y de negocios ilícitos. Así jamás se podrá llegar a un acuerdo entre la nación y la alcaldía mayor, de la única metrópoli de Colombia. El caso de Medellín, ese metro, transformó, el metro urbano, en costos y en beneficios para unos pocos, que tuvieron a bien vender en su momento, los terrenos por dónde se planificaron las estaciones, dañando el centro de la ciudad. La deuda sigue aumentando y no se extiende para el norte con más estaciones.

Distante y distinta es la vida en el Amazonas. Los habitantes navegan al Putumayo para viajar a la capital más cercana. El sur de Colombia es distante a la capital metrópoli. Los que planifican desde Bogotá no saben de las penurias del Catatumbo. No saben nada del departamento del Chocó.  Los que asisten a la ministra de Agricultura tienen el concepto que Colanta es la promotora del desarrollo agrícola de Antioquia. Desde el Ministerio de Educación pareciera que manejan el desarrollo curricular con una información remota, diversa, diferente a la que tienen en la capital.

Distante y distinta es la vida de los municipios a la orilla del río Magdalena y del río Cauca, esté ahora, protagonista de hidroituango y más abajo los terrenos de la mojana de Córdoba y Sucre. Hay departamentos que no suenan, ni truenan, ni en el invierno inclemente. Las propuestas de ordenamiento territorial, se quedan pendientes cada que se toca el tema. La Colombia de Manuel Marulanda y Jacobo Arenas quedó en el olvido del tiempo y el espacio geográfico recorrido.

Todos son conocedores de la diversidad nacional. El porcentaje indígena es mínimo comparado con otros países latinoamericanos. Lejos está que Colombia tenga un censo poblacional real. Los departamentos fronterizos están recibiendo movilidad de los países cercanos. Diferentes trópicos, diferentes climas, diferentes acentos y gastronomía, diferentes economías, diferentes necesidades sentidas en subregiones o también llamadas provincias son fundamentales atender para llegar a una equidad social.

El panorama nacional está lejos de cruzar ese umbral, que todos buscan y comparan, desde lo que más les convenga, a los que están en el capitolio nacional. Esa Colombia distante y distinta se escucha todos los días, en la radio y en los canales de televisión, al ver los noticieros.   

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TEORÍA Y REALIDAD

Leidy Garcia Balvin

Publicado

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Por: José Gregorio Hernández

¿Para qué nos sirven tanta norma sobre protección a los niños, si se han quedado escritas?

En un Estado de derecho, como su nombre lo indica, las normas jurídicas tendrían que ser eficaces. No bonitas construcciones teóricas, ni estatutos ideales, repletos de ilusiones y buenos deseos, ni anhelos colectivos jamás realizados. Tendrían que ser –mientras estén vigentes– reglas obligatorias, aplicadas, observadas, cumplidas.

Frente a un supuesto hipotético, la norma señala una consecuencia jurídica. El deber ser. Si, en la vida real, ante la ocurrencia del hecho tiene lugar la consecuencia jurídica señalada en la norma, esta ha cumplido su función en el seno de la sociedad. Si, por el contrario, esa consecuencia no ha tenido realización, debe ser aplicada la sanción consagrada en la norma. Dado A, debe ser B. Si B no es, debe ser C. Aplicada la sanción en ese evento, también la norma ha cumplido su función.

Pero el Estado debe examinar y valorar, a nivel global y con cierta periodicidad, si las normas jurídicas están cumpliendo su función, o si, por el contrario, no lo están haciendo. Si son eficaces, o si no lo son, para alcanzar los objetivos de beneficio general.

El Estado colombiano está en mora de diseñar y poner en práctica una política real, efectiva y justa, orientada al cumplimiento de las normas vigentes y a la verdadera protección de los niños.

Cuando se establece que, reiteradamente, ante los supuestos previstos por determinadas normas jurídicas, no se dan las consecuencias previstas en ellas, es lógico concluir que han sido inútiles; que se ha frustrado el propósito básico perseguido cuando se las profirió. ¿Qué hacer en tales casos? El Estado tiene que trazar una política legislativa y administrativa acorde con las finalidades que persigue el ordenamiento jurídico. Debe decidir, entonces, si esas disposiciones repetidamente inobservadas deben ser derogadas, reformadas, complementadas, o si procede mantenerlas, buscando nuevos mecanismos para su cumplimiento.

Traigo a colación, a título de ejemplo, lo que ocurre con las normas aplicables en Colombia sobre protección a los niños. Además de las constitucionales, tenemos las civiles, las penales, las del Código de Infancia y Adolescencia, las de la Convención Internacional sobre Derechos del Niño (1989), las que regulan la actividad del ICBF, las relativas a comisarios de familia, y abundante jurisprudencia. Pero, como lo expresaba en columna anterior, la dolorosa realidad, que todos los días nos recuerdan las noticias sobre niños agredidos, maltratados y asesinados, violencia intrafamiliar –física y sexual–, acoso, abandono, muerte por hambre y desnutrición, a lo largo y ancho del territorio, es alarmante. En las aceras de Bogotá y otras ciudades vemos a diario a niños –inclusive algunos muy pequeños– pidiendo limosna, y nada hacen las autoridades al respecto.

Lo que cabe preguntar –me lo expresaba con franqueza una inteligente alumna de posgrado– se resume en pocas palabras: “¿Para qué nos sirven tanta norma y tanta jurisprudencia sobre protección a los niños, si se han quedado escritas?”.
Según el artículo 44 de la Constitución, los niños “serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos”. Exactamente lo contrario de lo que ocurre. Los niños no están protegidos contra ninguno de esos males. Al parecer, no están en las prioridades del Gobierno, ni en la gestión del ICBF ni en las preocupaciones de los alcaldes.

Por otra parte, aunque el mismo precepto declara que los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás, eso se cumple a la inversa en la realidad. Por ejemplo, en providencias judiciales, como la que dejó libre a un condenado por el delito de violencia sexual, dos días antes de que violara y asesinara a una niña de diez años.

El Estado colombiano está en mora de diseñar y poner en práctica una política real, efectiva y justa, orientada al cumplimiento de las normas vigentes y a la verdadera protección de los niños. Esa política debe prevalecer sobre otras, de menor urgencia y trascendencia. Ojalá lo haga el presidente Petro.

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