El Clan: El Ingreso de los Colombianos que no se han Tirado un Pedo en un Potrero Crónicas de Gardeazabal

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Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

No alcanzan a medir el crecimiento y el poder del Clan del Golfo, bautizado a la fuerza por los discípulos del Pentágono. Cuando primero era apenas un sueño y hasta hace poco firmaba como Autodefensas Gaitanistas de Colombia. Para los habitantes de 18 de los 32 departamentos que tiene Colombia, el Clan no existe o son inventos del gobierno bogotano para poder seguir ganando más dinero con los contratos de la guerra.

Pero para los 14 departamentos restantes, donde se siente el poder y economía de sus estructuras, hay un convencimiento casi general. Si el gobierno sigue estigmatizando al Clan en Colombia, no se encontrará nunca la solución a sus conflictos. Lo afirman porque, según las agencias de inteligencia que le copian a los gringos, el Clan domina 10,781 hectáreas de coca contra 7,426.7 que explota el Estado Mayor Central, donde Mordisco les cogió ventaja a los otros comandantes y las escasas 5,555 hectáreas que le quedan al ELN.

Independiente de la precisión de esas cifras, el Clan produce, exporta y gobierna en el Catatumbo, las sabanas costeñas, el norte de Antioquia, Nariño y la costa pacífica. Donde hay muchos centros urbanos poblados, mientras que Mordisco y los suyos lo hacen todavía entre las selvas y los territorios despoblados.

Como el Clan no ha llegado a Bogotá, el país equivocado no le da importancia. Y como es un híbrido entre paramilitarismo y guerrilla y a sus jefes no los entrevistan los medios bogotanos, songo zorongo se han ido apoderando del país. Haciéndose respetar a las buenas o a las malas, con crueldad o con astucia, usando todas las variables posibles para enriquecer y aumentar su poder.

No ha valido ni la operación Agamenón, ni la captura de Úsuga, o últimamente, la de Atilio. Porque mientras no los reconozcan como lo que verdaderamente son, ni los entenderán, ni podrán negociar o mucho menos derrotarlos.

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