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DÍAS DE REFLEXIÓN

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Por: José Gregorio Hernández Galindo

Un saludo de Navidad para todos nuestros amables lectores, haciendo votos porque esa paz que ella inspira se alcance por fin en nuestra sufrida Colombia. Aporte cada uno -con su actitud y buena voluntad- para que cesen la guerra, la violencia, la corrupción, la intolerancia y el sectarismo. 

Escribo estas líneas, al lado de mi familia, tras las oraciones y los cantos de la Novena de Aguinaldos. Como siempre ocurre, me quedan sonando las reflexiones consignadas por el autor -entiendo que el ecuatoriano Fray Fernando de Jesús Larrea-, y me quedo pensando en las muchas verdades allí consignadas.  

Lo escrito en 1743, que a veces repetimos de manera mecánica, sigue vigente. En el fondo de las consideraciones de esos nueve días encontramos mensajes perfectamente aplicables a los presentes acontecimientos, y, a decir verdad, valdría la pena que, más allá de la pura celebración navideña, los tuviéramos en cuenta, tanto en lo individual como en lo colectivo. 

Por ejemplo, pedir a Dios que disponga nuestros corazones con humildad profunda, no debería ser apenas una bonita expresión, sino algo sentido y real, en el interior de cada uno. Siendo imperfectos, como lo somos los seres humanos, cuánta falta nos hace esa humildad profunda en nuestro diario comportamiento, en el hogar y en el seno de la sociedad. Tendrían que recordarlo quienes pretenden imponer a los demás -con soberbia, agresividad y falta de respeto- sus propios y sesgados conceptos políticos o su enfoque ideológico sobre los asuntos sociales o económicos, como si todos tuviéramos que pensar igual.  

“La prudencia que hace verdaderos sabios”. Otro elemento que hace mucha falta, y que debería ser recordado a diario, tanto por quienes nos gobiernan como por la oposición, por los miembros del Congreso, por los jueces, por los fiscales y por quienes opinamos en los medios de comunicación. La prudencia no significa guardar silencio, ignorar lo acontecido ni contemporizar con lo inaceptable, sino la suficiente responsabilidad que implica abstenernos de precipitar los juicios o las decisiones, mientras no gocemos del pleno conocimiento, la certeza y la confirmación sobre el asunto tratado o acerca de los hechos en cuestión.  

La Navidad es una celebración sobre el nacimiento de un niño, y, por tanto, es ocasión para que se reflexione en Colombia sobre lo mucho que sufren los niños, sin duda alguna, el sector más indefenso y afectado. Violencia intrafamiliar, abandono, pobreza, acoso sexual, imposible acceso a la educación, a la salud, a una vivienda digna. Que, durante un gobierno que proclama la igualdad y la equidad, sigan muriendo niños por causa del hambre y la inacción del Estado, constituye un fracaso -como dijo el presidente Petro- y las autoridades están obligadas a hacer y programar lo necesario para que deje de ocurrir. 

Las instituciones llamadas a protegerlos no pueden seguir quedando en manos de funcionarios designados por amistad, ni por compromiso o recomendación política. Se requiere preparación, conocimiento, experiencia, dedicación, y aptitud para pensar en reformas al sistema jurídico correspondiente, para que los niños no sigan siendo víctimas. 

Hablando de la Navidad y de los niños: ¿Qué necesidad hay de celebrar estas fiestas arriesgando su integridad física mediante la pólvora? 

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Las Ciclorutas: Símbolos de Modernidad

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Por: Luis Pérez Gutiérrez

Las Ciclorutas son la sensación para la movilidad contemporánea en las ciudades más avanzadas. Toda ciudad, todo territorio que quiera mostrar modernidad, construir ciudadanía y respeto al medio ambiente, realiza grandes inversiones en ciclo rutas y en vías para caminantes.

Una ciudad sin espacios públicos de calidad y sin ciclorutas se ve vetusta y poco atractiva. La humanidad llevaba 150 años haciendo espacios para carros, y se olvidaron del ciudadano y del buen aire.

Hace poco salió una nota en el periódico GENTE, que me llenó de orgullo, recordando que hace 20 años se construyeron LAS PRIMERAS CICLORUTAS EN Medellín. Hace 20 años, la Alcaldía de Luis Pérez construyó las primeras ciclorutas con cerca de 25 kms. Y siguen siendo ejemplo de modernidad.

Luego en 2016, el Plan de Desarrollo de Luis Pérez, Antioquia Piensa en Grande, incluyó un plan de ciclorutas para todo el Departamento, más de 200 kms. En particular, para el bello paisaje de Oriente de Antioquia se hizo un plan de ciclorutas que seguramente se tomarán cinco años más para terminarlas.

La Cicloruta desde el Mall Llanogrande en Rionegro a la Ciudad de Guarne, pasando por el Aeropuerto, es un espectacular bulevar y un espacio público, ejemplo para cualquier territorio en el mundo.

Hay un justo debate público por la demora en terminar esa obra. Hay que buscar la verdad y quien tiene la responsabilidad. Luego de las autorizaciones de la Asamblea Departamental y del banco de proyectos, INDEPORTES como Instituto independiente y descentralizado, recibió los recursos para construir esas ciclorutas. El día 1 de diciembre de 2017, INDEPOPORTES firma con la empresa VIVA, acta de inicio del contrato cuyo objeto fue la construcción de la cicloruta, del Mall Llanogrande en Rionegro, pasando por el Aeropuerto Internacional y llegando a Guarne.

El contrato involucraba a su vez a los Municipios de Guarne y Rionegro, en lo relacionado con el apoyo catastral. Es decir INDEPORTES contrata y paga y la empresa VIVA realiza la construcción de la cicloruta
En síntesis, los responsables de construir la cicloruta de Oriente son INDEPORTES, que por Asamblea Departamental maneja esos recursos por ser entidad descentralizada autónoma; y VIVA como el contratista que Indeportes seleccionó. En temas de ejecución y contratación en los institutos descentralizados, ni el Gobernador Aníbal Gaviria ni el ex Gobernador Luis Pérez tienen ninguna responsabilidad fiscal. Ni contratan ni adjudican ni son de las juntas directivas.

En 2019. La Directora de INDEPORTES en Gobernación de luisperez. al ver el atraso en las obras de la cicloruta de oriente, iba en 52%, solicitó UNA CONCILIACION PREJUDICIAL en contra de VIVA con el fin de, o dar por terminado el contrato con sanciones, o que se pusieran al día en la construcción. Así quedó escrito en el informe de empalme.

En abril de 2020, en la actual administración de Anibal Gaviria, Indeportes desistió de la solicitud de conciliación prejudicial, sin que hubieran cambiado las circunstancias que dieron lugar a la solicitud de conciliación; es decir. la empresa VIVA continuaba incumpliendo el contrato. Hecho jurídicamente anormal porque la única razón que justificaba la decisión de desistir de la conciliación prejudicial era el cumplimiento de las obras, lo cual no sucedió.

Tres años después de desistir de la CONCILIACION, la obra sigue parada. Y el contrato de construcción, INDEPORTES y VIV A, sigue vigente con seis suspensiones justificadas en la emergencia sanitaria y con cero avances.
El informe del contrato para terminar las ciclorutas de Oriente se entregó en el EMPALME con Gobernación de Aníbal Gaviria, como lo exige la ley. Y se dejaron los recursos necesarios. Y no hubo objeción, pero se desistió en 2020 de la conciliación prejudicial-

Cualquiera haya sido el error de VIVA, hay que terminar las ciclovías de Oriente. Son espacios no solo de belleza y deporte sino también hermosos espacios de igualdad. Toda obra pública que no se termine es una ofensa que se le hace a la comunidad y a la región.

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CALI ZOZOBRA

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Por: Gustavo Álvarez Gardeazábal

No hay nada más preocupante para una ciudad que terminar admitiendo su incapacidad de detener el acelere hacia la equivocación permanente. Es probable que la medición no sea objetiva y ella obedezca a experiencias personales de quien las haya vivido. Pero aún a riesgo de ser subjetiva, y como tal de ayudar a seguirse equivocando, me resulta mejor decirlo y de una vez. Estoy asombrado con el clima de zozobra que vive la capital del Valle . Y lo digo con dolor porque yo, que realicé mis estudios universitarios en esa ciudad, que trabajé más de una década en ella, que llegué a ser miembro del Concejo Municipal y de la Asamblea Departamental con sus votos. Yo, que el 58% de la votación, entonces abrumadora, que obtuve hace 25 años para ser gobernador los conseguí en sus barriadas, no me puedo quedar callado ante una realidad apabullante que hace percibir a Cali como un escaparate que voltearon a la fuerza y quedó patas arriba con los cajones afuera. No soy muy partidario de las estadísticas sobre seguridad, pero cuando uno ve las cifras de “Cali como vamos” en donde los poquitos que denuncian los hurtos han aumentado de 1.650 denuncias en 2005 a 24.009 en 2022,hay que admitir la gravedad de lo que pasa. Y como cuando uno llega a Cali siente que ha entrado en una ciudad donde las normas elementales de convivencia ya no rigen, palpa hasta donde llega el cáncer que la consume. En Cali los semáforos existen, prenden y apagan y cambia de color pero cada vez menos gente los respeta. En el estadio y en los sitios de diversión pública donde venden los puestos, cada vez se respeta menos ese derecho adquirido y la gente se apropia del asiento ajeno sin inmutarse. Y vaya proteste. Corre el riesgo de morir en el acto, como se siente que le puede pasar si cuando queda metido en uno de los eternos trancones del irrespeto semafórico se le acercan par greñudos con cara de zombis a exigirle que deje limpiar los vidrios o que les paguen por lo que no han hecho. Y ni sigo, porque da escalofrío contarlo.

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