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Cuarentena y Meditación para Equilibrar Emociones

Por: Carlos Arturo Rodríguez Díaz

Cuando han pasado setenta y cinco días de iniciada la cuarentena, ya se empiezan a sentir los rigores emocionales que trae el confinamiento producto del coronavirus; esto implica equilibrar emociones y aprender a reconocerlas para saber cómo reaccionar frente a ciertas situaciones. También hay que aprovechar los espacios de soledad para fortalecernos tanto emocional como psicológica y físicamente.

Me comentan que algunas familias para equilibrar el bienestar decidieron sembrar semillas en los materos para verlas crecer y fortalecer su saber de biología; en casa, todos ayudan a cocinar para tener lecciones de supervivencia; tienden las camas y la limpian, como enseñanza sobre disciplina; propugnan porque la creatividad de los niños surja de sus juegos solitarios y de la lectura.

Ahora, cuando los colegios trasladaron la responsabilidad de la educación a los padres con herramientas virtuales; a ellos, como papás y mamás, les cuesta trabajo apoyar a sus hijos por la asignación repentina que les dieron. Además, los niños se agotan rápido por la cantidad de guías a desarrollar y de horas frente al computador.
En este momento, los padres se preguntan si se está fomentando la creatividad, la lectura y la escritura o si se intenta mantener unas lecciones tradicionales ante la urgencia de las circunstancias y con la estrechez de cumplir un currículo. Estos interrogantes, hacen que los padres aumenten su ansiedad y la de sus hijos, que se ven impactados ante el ya largo confinamiento que, según la UNESCO, llegan a 1.400 millones de niños en cuarentena.

En este marco, aparecen múltiples y estresantes agentes, como el COVID-19, que impide alcanzar un equilibrio mental sano y con él, llegan los llamados “contextos disruptivos”, que significa que estamos en unas condiciones que trastocaron nuestro entorno y encontramos agentes de estrés, que acentúan la ansiedad como la duración de la cuarentena, el miedo a infectarse, la frustración, el aburrimiento, la percepción de recursos insuficientes y la información deficiente o inadecuada.

Por lo anterior y para estimular o mejorar la salud mental durante la cuarentena, los especialistas en la materia recomiendan:

Tener tiempos compartidos con la familia, pero también tiempos individuales. Controlar horarios de exposición a medios de comunicación masiva y noticias web. Administrar correctamente el uso de internet.

Diferenciar los periodos de ocio de las jornadas laborales.

Hacer ejercicio periódicamente para estimular la salud mental.

Frente a estas sugerencias y para bien, hoy se populariza el concepto de neuro plasticidad, que indica que el celebro es maleable y pueden crearse en él nuevas conexiones y neuronas, que apuntan a mejorar el bienestar mental, que es susceptible de cultivarse con la meditación y otras técnicas contemplativas que impactan positivamente en el celebro.

En este sentido y ahora, las herramientas de la neurociencia contemplativa apuntan a estudiar la ansiedad y la depresión, pero también la bondad y la compasión. Esta buena articulación entre meditación y neurociencia llevó a que, en alguna oportunidad, se le preguntara al Buda:

¿Qué has ganado con la meditación? El respondió; nada. Sin embargo, te diré que he perdido; la ira, la ansiedad, la depresión, la inseguridad y el miedo a la vejes y la muerte.

¡Entonces aprovechemos la cuarentena y la meditación para equilibrar emociones!

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